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Como un homenaje a su abuela nace el disco que Luis Cojal dedica a sus antepasados.
África ha estado presente en el desarrollo de la población cubana desde la época de la colonia española, en la música, en el espíritu, en el carácter que heredamos de los negros africanos que llegaron a Cuba como fuerza de trabajo para trabajar en las plantaciones azucareras y cafetaleras.
Con una voz única, al ritmo de sus brazos y manos, en conjunción perfecta con el movimiento de su contrabajo, Luis Cojal entra en el corazón de su público para no marcharse, recordando que no debemos olvidar nuestras raíces, porque de allí venimos y allí regresaremos de un modo o de otro.
Podemos escuchar en su disco las siguientes canciones:
Naue
Iré, Iyá
Canto a los Ancestros
Anembe
Naciendo
Contracongueando
Las tumbas
El tiempo
Podría seguir escribiendo interminablemente de Luis Cojal y de su música, de lo que representa, de la felicidad que produce el escucharlo, sensaciones lindas que recorren cuerpo y alma, (esas que tanto me gustan) y de saber con certeza que al oír su contrabajo y sus canciones una amplia sonrisa se dibujará en mi rostro para recordarme que yo también vengo de África.
Tamara Terré Morell.
Foto facilitada por Luis Cojal.


